José Enrique España

Consultor Globofran

 Mi objetivo es orientarte para que encuentres esa oportunidad con el potencial de mejorar significativamente tu calidad de vida.

Mi vida de emprendedor comenzó unos dos años atrás, aunque toda mi experiencia profesional y personal me preparó para decidirme por la independencia financiera. Para muchas de las personas que me conocen, mi carrera ha lucido como un recorrido exitoso. Yo agradezco todo lo bueno de ella, pero desde el inicio no he cesado de buscar algo más. Tengo casi 40 años y también la convicción de que ser exitoso es mucho más que ganar dinero y trabajar en reconocidas corporaciones. Ni siquiera tener tus propios negocios te garantiza el éxito.

Y entonces… preguntarás por qué decidí emprender. Respuesta simple: emprender no es un fin; es un buen medio, un vehículo muy bueno que debe ser conducido apropiadamente.

Que cada quien defina la palabra éxito. Para mí, tiene que ver con lo que aportas al mundo y no con lo que acumulas en él. Aporta: da igual si es dinero o bienes, conocimiento, afecto, tiempo… Éxito es lo que logras hacer para otros. Emplea para ello las herramientas –materiales, intelectuales y humanas– que la vida te va confiando. Es normal que quieras empezar por tu familia cuando se trata de dar: yo decidí emprender para mejorar la calidad del tiempo que comparto con ellos, para enriquecer mi relación con ellos. También porque quería dedicar una parte de ese tiempo a perseguir algunos sueños, entre los cuales está el de ayudar a otros más allá de mi casa, si eso fuera modestamente posible.

Obtuve mi Bachillerato en Ciencias en un colegio salesiano. Fui primero en mi promoción. Pero como sabía que eso se iba a quedar atrás, lo único que me llevé de ahí fue el deseo de nunca olvidarme de las cosas esenciales, de las que no vale la pena hablar si no conllevan a acciones específicas.

Cuando era aún muy joven me gradué de Ingeniero Químico, también dentro del primer cuartil de mi promoción, en la Universidad Simón Bolívar, Caracas. Después recibí becas de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Gobierno de Venezuela) y el Instituto Francés del Petróleo para realizar una Maestría en Economía y Gerencia Petrolera, otorgada por la Universidad de Texas A&M y la Escuela Nacional Superior de Petróleo y Motores, París. Cada una de las tres instituciones en las que estudié, era para entonces considerada, para mi opción de carrera, la mejor de su país.

Mi experiencia internacional  creció: trabajé en importantes corporaciones del sector petrolero en Venezuela, Trinidad y Tobago, México, y Brasil. Durante la mayor parte de mi carrera como empleado, mi mayor enfoque fue la atención y asesoría a profesionales de alto nivel en aspectos especializados de petróleo y gas natural. Me formé en Gerencia de Proyectos al servir a múltiples clientes simultáneamente. Como recompensa obtuve pericia técnica y también una cierta visión del mundo. Trabajé con personas de unas treinta nacionalidades. Aprendí no solo a respetar sino a apreciar las diferencias culturales y también las personales. Me mudé de país muchas veces con mi familia, y sé en carne propia (perdón si eso es redundante, porque no se puede saber lo que no se vive) que migrar no es fácil. Aunque lo hagas muchas veces, cada vez vuelve a ser una decisión de vida.

Como lo había dicho, hace dos años decidí emprender. Hoy soy dueño de una franquicia y he estudiado el modelo de muchas otras, y sé que esta forma de hacer negocios, cuando se toman las previsiones adecuadas, está entre las que tiene mayores probabilidades de éxito. Conozco lo que es imprescindible tomar en cuenta para evaluar y escoger el franquiciante, el giro de negocio; qué errores no cometer para ello; administrar tus recursos financieros y operativos durante los períodos de arranque y estabilización, y lograr posicionamiento local de lo que se termina convirtiendo en tu propio negocio.

En pocas palabras, más que mi formación académica y experiencia profesional, el mayor valor que te ofrezco como consultor es mi vivencia humana en caminos parecidos a los que te puede tocar seguir si decides dar el siguiente paso firme. El primero ya lo diste.

Y recuerda… Define tu meta y distínguela bien de tus medios. No te montes: conduce tú.

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